Fue hallado en 1961, pero sólo ahora se lo
vinculó con el reclamo de su ex propietario
Una de las creaciones de Edgar Degas que fue
expropiada durante la ocupacion nazi a París en 1940, volvió ayer a manos de
sus legítimos dueños.
El gobierno de Francia entregó a Vivian
Dreyfus, descendiente de Maurice Dreyfus, una carbonilla titulada Trois
danseuses á mi-corps (Tres bailarinas a mitad de cuerpo) que, si bien había
sido hallada hace seis décadas, sólo ahora se reconoció que había pertenecido a
Dreyfus.
La ministra de Cultura francesa, Audrey
Azoulay, fue la encargada de devolver la obra de Degas que es conocida también
como Trois danseuses en buste y que fue secuestrada de la residencia de Dreyfus
por los soldados nazis durante la campaña contra los judíos franceses, el 28 de
agosto de 1940.
Siete años después, Dreyfus denunció su falta
ante las autoridades francesas . Para 1947, Dreyfus había podido recuperar
otras dos obras que también le habían sido expropiadas, dos pasteles de Carrie
Raeburn.
La carbonilla Trois danseuses en buste había
sido encontrada en 1951 en un armario del edificio donde durante la Segunda
Guerra Mundial funcionó como embajada del gobierno alemán en la ciudad de
París, y que después de la contienda se convirtió en una dependencia del
ministerio francés de relaciones Exteriores.
En el momento del hallazgo, y durante ese
mismo año, el dibujo fue atribuido a los museos nacionales franceses. En
concreto, se lo integró al patrimonio del museo del Louvre con el número 252 y
con la referencia REC 133, de acuerdo con un decreto del 13 de agosto de 1951.
Durante todo este tiempo no se había logrado
vincular esa pieza con la demanda que había presentado el damnificado.
Ayer, el ministerio de Cultura de Francia difundió
un comunicado en el que explicó que la identificación de la obra de Degas que
pertenecía a la familia Dreyfus fue posible gracias al trabajo de investigación
histórica que hizo un equipo de profesionales especializados en geneologías
contratado por el gobierno francés.
Ante la evidencia de que la restitución de
obras expropiadas durante la guerra se enfrenta con dificultades tras la
desaparición de los propietarios y de testigos directos, el ministerio de
Cultura puso en marcha en 2015 un protocolo que pretende una acción de
búsqueda, sin esperar alguna iniciativa de los herederos.
Ese protocolo, que ha dado con esta obra su
primer resultado efectivo, consiste en asociar el organismo representativo de
los profesionales de la genealogía para identificar a los derechohabientes
actuales.
En virtud de la convención firmada con los
Genealogistas de Francia el 24 de junio del pasado año, se ha asignado a esta
entidad cinco otros casos que, según el departamento de Cultura, debería dar
lugar a «próximas restituciones».
La ministra Azoulay subrayó su voluntad de que
las búsquedas de los herederos continúen «con fuerza» y el compromiso
de su departamento para cumplir con el «deber de reparación
legítima».
Por eso, la funcionaria ha pedido que se implementen
más medidas dirigidas a mejorar el conocimiento de las obras expropiadas entre
1933 y 1945. Entre esas iniciativas, figura la de pedir a los museos nacionales
franceses que exhiban carteles que expliciten el origen de los objetos que se
exponen. Una medida similar deberán cumplir los sitios internet y cualquier
otro soporte pedagógico.
Francia restituyó un dibujo de Degas que había sido expropiado por los nazis
10/May/2016
La Nación